Cuidados de la visión frente al uso de pantallas

Con el actual teletrabajo y tele-estudio, además del ocio en cuarentena, ha aumentado el uso de dispositivos como computadores, tabletas o celulares, generando una serie de efectos como “ojo rojo”, “ardor ocular” y “cansancio visual”. ¿Cuándo deberíamos preocuparnos y a qué síntomas poner atención?
Por Hugo Berríos, académico USS.
El uso excesivo de estos dispositivos no produce enfermedades, pero sí aumenta los síntomas de condiciones previas o genera síntomas nuevos asociados a la lágrima y musculatura ocular.
Al estar frente a la pantalla, disminuye la frecuencia de parpadeo y la lágrima se evapora; cuando uno vuelve a pestañear, se siente ardor pues el ojo está seco y se producen pequeñas “queratitis” que no son graves, pero sí molestan con signos de ojo rojo y síntomas de sensación de arena.
La “astenopia” se produce cuando los músculos oculares se exigen demasiado al trabajar de cerca y genera dolor de cabeza frontal, visión doble o dificultad en la lectura, saltándose líneas o repitiendo la misma línea ya leída.
Prácticas recomendables
Hace bastante tiempo, los trabajadores y estudiantes ocupan hasta 10 horas diarias estos dispositivos y los especialistas en salud visual promocionamos una actitud de buenas prácticas para prevenir los síntomas del “síndrome visual del computador”:
-Siempre usar brillo medio en el dispositivo y una distancia no menor de 40 centímetros.
-Idealmente, los niños deberían ocupar pantallas después de los seis años de edad; antes de eso pueden aparecer síntomas de miopía o astenopia al intentar adaptarse al trabajo cercano. Los preadolescentes podrían trabajar hasta 5 horas diarias con pausas cada 45 minutos.
-Los adolescentes y adultos no deberían extender el tiempo habitual de trabajo o estudio y, considerando el tiempo de ocio, no superar las 8 horas diarias. Se recomienda pausas de 2 minutos cada 40 minutos para un pestañeo adecuado y de 15 minutos cada 2 horas para descansar la musculatura.
Es poco probable que se generen daños graves, pero si una persona tiene alguna condición previa de poca lágrima o debilidad muscular, en ningún caso debe utilizar fármacos o lentes sin supervisión de un oftalmólogo y tendría consultar a un médico o tecnólogo médico especialista para un correcto examen.